La respiración del hombre verdadero de la antigüedad era profunda, llegaba hasta los talones. El hombre común respira sólo con la garganta.
Zhuangzi (s. -IV a.n.e) – Iñaki Preciado (1996) Maestro Chuang Tsé
La respiración del hombre verdadero de la antigüedad era profunda, llegaba hasta los talones. El hombre común respira sólo con la garganta.
Zhuangzi (s. -IV a.n.e) – Iñaki Preciado (1996) Maestro Chuang Tsé